Ha sido profesor en el INBA, la UNAM y Centro, y ha impartido talleres de cartel en distintos estados del país. A lo largo de su carrera ha recibido premios como la Medalla Carlos Lozano y el Premio García Cubas del INAH. Su obra ha sido seleccionada en bienales internacionales en Bolivia, Varsovia,
Ecuador y Chaumont.
El cartel es la epidermis de lo cotidiano. Los carteles nos convocan, son el punto de encuentro de nuestras historias, detrás de cada cartel hay una historia que ya se contó y otra por contar. El mejor cartel es el que aparece justo a tiempo, en lo cotidiano, en las calles y en las redes, porque hoy las batallas por cambiar el orden de las cosas también se libran en línea.
Debe ser contemporáneo y llegar al público adecuado.
Idealmente, un póster también tiene un significado adicional que incite al espectador a mirarlo con más atención y reflexionar sobre él.
El cartel es la epidermis de lo cotidiano. Los carteles nos convocan, son el punto de encuentro de nuestras historias, detrás de cada cartel hay una historia que ya se contó y otra por contar. El mejor cartel es el que aparece justo a tiempo, en lo cotidiano, en las calles y en las redes, porque hoy las batallas por cambiar el orden de las cosas también se libran en línea.
El legendario diseñador Paul Rand dijo: «Los carteles son sellos postales grandes, los sellos postales son carteles pequeños». No encuentro una manera más precisa y sencilla de explicar qué hace que un cartel sea bueno, ni qué hace que un diseño y una composición sean buenos. Como docente, siempre les digo a mis alumnos de ilustración que sigan esta regla.
Más allá de la teoría del diseño de Paul Rand, todo depende de la creatividad de cada diseñador o artista. A la gente le encanta hacer comentarios cínicos: «Ya se ha hecho todo y no hay nada nuevo que crear». ¿Pero es cierto? Siempre se puede lograr originalidad. Quiero sorprenderme y emocionarme al ver la originalidad que aportarán las propuestas.
"un cartel es arte aplicado a la comunicación, donde cada elemento gráfico tiene intención y busca generar un diálogo entre quien lo crea y quien lo observa"
El cartel es una de las piezas más versátiles del diseño gráfico: en su aparente sencillez cabe el mundo entero. Comprende historia, aspiraciones, evolución, cultura y la memoria misma de la humanidad. Es extensión de la necesidad del ser humano de comunicar sus inquietudes, miedos y luchas. En su forma, debe ser honesto con su propósito, coherente con su tiempo, memorable y contundente. Para mi, diseñar un cartel es asumir la responsabilidad de comunicar con ética, emoción y propósito. Paul Rand recordaba que la simplicidad no es el objetivo, sino el resultado de una buena idea y de un trabajo bien hecho. En esa línea, el cartel debe tratar al público con respeto intelectual, interpelarlo, moverlo y desafiarlo. Porque el cartel, más que un objeto, es un acto de ciudadanía: una pieza pública y democrática, para todas y todos.
1. Valor Estético
El póster debe demostrar un alto nivel de armonía visual mediante el uso cuidadoso del color, la composición, la tipografía y el equilibrio general, creando un impacto visual inmediato y duradero.
2. Concepto Artístico
La obra debe fundamentarse en un concepto artístico claro y convincente que refleje una interpretación profunda del tema y comunique un mensaje significativo.
3. Habilidades Técnicas
El diseño debe exhibir un sólido dominio técnico en la diagramación, la tipografía, el tratamiento de imágenes y la ejecución general, reflejando una destreza profesional.
4. Originalidad
El póster debe presentar un enfoque distintivo e innovador, yendo más allá de las soluciones visuales convencionales para expresar una visión creativa única.
5. Efecto e Impacto
La obra debe comunicar eficazmente su mensaje y, al mismo tiempo, evocar una respuesta emocional o intelectual fuerte en la audiencia.
El cartel sigue siendo el faro más poderoso del mundo para la información, la protesta, la solidaridad, la concienciación, la belleza y el amor. Un buen cartel emplea un lenguaje visual universal que trasciende el idioma y la cultura y conecta con la humanidad que todos llevamos dentro.
Un cartel es una forma universal de comunicación, a menudo una obra de arte que dialoga con el espectador.
El espectador es el público en general, no solo quienes visitan galerías y museos.
Un cartel combina imagen, signo y palabra para transmitir un pensamiento, una emoción o un mensaje a un público amplio. Su fuerza reside en su brevedad, simbolismo, originalidad formal y capacidad para captar la atención de inmediato, invitando al espectador a un juego intelectual. Sin embargo, los carteles suelen trascender su función meramente informativa: se convierten en obras de arte autónomas en las que el creador construye su propio lenguaje visual, experimenta con la forma, utiliza la metáfora y moldea conscientemente la manera en que el espectador «lee» la imagen.
El cartel se lee con los ojos del cuerpo.
Es un fogonazo donde forma y significado se funden, donde la imagen piensa y la palabra respira. No explica: sugiere. No impone: propone. Un buen cartel detiene el tiempo y abre una grieta en la costumbre de mirar. Mira al espectador tanto como el espectador lo mira a él. Funde la forma con la emoción, equilibra lo racional y lo sensorial. No solo informa: dialoga, provoca y permanece.

