Alejandro Alvarado, uno de nuestros más admirados y queridos amigos nos dejó.

Más de 40 años frecuentándonos hace de su partida una de las pérdidas más profundas en mi vida. A Alejandro, su generosidad y preciosa compañía las vamos a extrañar siempre porque su voz ya no será escuchada; aunque pueda remediarlo recordando su amena y siempre positiva plática que entusiasmaba siempre a quien la disfrutaba. Cuántas pero cuántas veces escuché su voz, como maestro, como amigo, como compañero de proyectos, como guía y como referencia de lo que es un generoso creador. Sin Alejandro la vida académica de San Carlos será otra y queda su gran legado como artista y maestro de cientos y cientos de creadores que en sus clases, taller, casa, pláticas y compañía recibimos su siempre cálida y valiosa formación.

Como amigo no puedo dejar de expresar mi dolor y al mismo tiempo agradecerle por siempre su amorosa presencia en mi vida. Te recordaré todos los días, imposible olvidar a quien con su imagen grabó mi espíritu. Descansa en paz y te abrazo en esta despedida.

Xavier Bermúdez